Malas noticias
Hoy necesitaba hablar contigo por teléfono, pero ya no te fias de mí y me cuelgas. Son sólo malas noticias y necesitaba que me escucharas. Ahora me siento mal por haberte despertado y sé que aún estás más enfadado conmigo.
Ya sé que despertándote no se arreglará nada pero necesito tu apoyo, el cojín de tu voz.
El día amaneció mal, con la misma mierda diaria del trabajo, con una bronca añadida, pero al llamar a casa me he enterado de la noticia.
Ya sé que ayer perdí mi derecho a verte y no paro de darle vueltas. Ojalá cambies de opinión. Necesito que me des energía para continuar adelante porque todo se me viene encima. Tú lo dices cuando te digo que hoy también estoy mal: Como siempre. Y como siempre ya es demasiado. Darte la oportunidad a ti mismo también. No tenemos nada que perder a estas alturas, pero sí mucho que ganar.
No te sientas mal por no haberme cogido el teléfono. No obstante, yo te entiendo.
Acabamos de hablar y lo hemos dejado definitivamente para que no tengamos más contacto. Espero que será la definitiva porque últimamente te he herido demasiado. Pero ya me duele demasiado.

