Día a día
Estoy sentada en mi puesto de trabajo llorando. Hoy a diferencia de otros días estoy sola, así que no tengo que refugiarme en el baño. Estoy inmóvil. Sin saber qué hacer. Mi mente está bloqueada. Me siento encerrada en mi misma. Créeme es la peor de las cárceles. Creo que me estoy volviendo loca por momentos. No son normales las cosas que pasan por mi mente, ni siquiera mis actos son lógicos. De cara a los demás, aparento ser tan normal y más feliz, si cabe, que cualquiera. ¡Vaya máscara!
Siento que cada vez se cierra más el círculo. Fallan los amigos, falla la familia, me he quedado sola. Sólo me queda un color en esta paleta de la vida y eres tú. Y sé que te estoy jodiendo vivo por momentos. Cada vez voy a peor y te hiero más. Y es un círculo vicioso. Cuando más daño me doy cuenta de que te hago, más intento repararlo y más te destrozo. Siento que pierdo más los nervios y que dejo de ser yo misma para presentar un comportamiento monstruoso. Todos aparecen ser tan felices cargados de la más absoluta de las normalidades. Y yo estoy harta de representar siempre el mismo papel de mierda.
Despertarse cada día es una tortura si tus ojos antes que ver la luz del sol ven tus propias lágrimas. ¿En qué cojones me he convertido?


